México en el Manga (Primera parte)


El mundo del manga es tan extenso que resulta imposible dar cuenta la cantidad de historias existentes. Todas y cada una aluden a distintas situaciones y épocas de nuestra realidad, empleando así diversos elementos para su desarrollo, claro, con el único fin de hacerlas interesantes para el público lector.

Hay que tomar en cuenta que muchos mangakas japoneses no tienen en mente lograr publicar un manga para que se internacionalice y se haga famoso en el mundo. Es decir, ellos realizan sus historias pensando únicamente para la sociedad japonesa, su sociedad; no está en sus objetivos hacer historias para los estadounidenses, españoles, rusos, ni mucho menos para los mexicanos.

Por supuesto que, para realizar una historia, se debe investigar, empaparse de información en torno al tema en que girará el argumento. Así, ejemplificamos con algunas de las series manga más famosas: Naruto: ninjas; One Piece: piratas; Dragon Ball: artes marciales; FullMetal Alchemist: alquimia.


Tengan por seguro que Kishimoto, Oda, Toriyama y Arakawa leyeron montones de libros y revistas, vieron películas y vídeos, para así informarse, saber, tomar ideas y reinventarlas para añadirlas estratégicamente a sus historias. Pero no por ello plasmarán tal y como es en la realidad los elementos que tomaron; como ya lo mencionamos, tienen que reinventarlas.

Muchas culturas, países, lugares, épocas, etc. de todo el mundo han servido de referencia para los fines de estos mangakas: La edad media de Europa para Berserk; tiroteos y persecuciones de Chicago para Gunsmith Cats; una academia religiosa de Singapur para Resident Evil: Marhawa Desire; o Animal 1 y las olimpiadas de… ¿México 68?

Así es, México ha servido también de referente para numerosos mangas, a veces implícitamente y otras de manera tan evidente que resulta risible.

Pero, se preguntarán, ¿qué podrían tomar los mangakas de nuestra cultura para sus historias? Seguramente ya se imaginan; por supuesto, la cultura prehispánica, luchadores enmascarados, pueblos en los que no existe el asfalto, cactus, nopales, mariachis, maracas, personas morenas, la religión católica, fútbol, y, más recientemente, el narcotráfico.

Todos estos elementos, para nosotros como mexicanos, nos pueden parecer insultantes, y hasta racistas, que sean lo único por lo que nos identifican internacionalmente, pero no tiene por qué molestarnos. Pasa lo mismo con las tradiciones y costumbres de otros países, es decir, lo que muchos pensamos o pensábamos al oír “Japón” era: ninjas, samuráis, geishas, robots, Godzilla y Gokú.

Sin embargo, es interesante notar que, en la mayoría de los mangas en que está presenta algo de México, tiene que ver principalmente con el deporte. Nuestro país ha destacado en lo deportivo a nivel mundial, siendo en los terrenos del fútbol, el boxeo y la lucha libre en los que nuestros compatriotas han podido brillar y demostrar en qué somos buenos.

En el siglo pasado, figuras nacionales del deporte fueron convertidos en personajes para las historias de diversos mangakas, sobresaliendo aquí el luchador Mil Máscaras quien, gracias a sus victorias en el país nipón en los 70s, llamó la atención del autor Ikki Kajiwara y tuvo una aparición en el manga Pro Wrestling Superstar Retsuden de la revista Shonen Sunday, el cual presentaba series biográficas de los más importantes luchadores del momento.


Pero esta no fue la primera ocasión en que México estaba presente en un manga. En Animal 1, de demografía shouen, el protagonista tenía el objetivo de convertirse en el mejor combatiente de lucha libre y así poder ir a competir en las olimpiadas de México 68. Fue publicado en la revista Weekly Shonen Sunday en 1969, teniendo un total de 4 volúmenes recopilatorios.


Al tiempo que se publicaba Animal 1, se encontraba en serialización Ashita no Joe (1968) de Ikki Kajiwara y Tetsuya Chiba; un manga spokon (deportivo) enfocado al boxeo. Aquí Joe Yabuki, un ex convicto que tras haber tenido una impresionante pelea en prisión, decide volverse un boxeador profesional; cuando comienza competir a nivel mundial, éste se enfrenta a José Mendoza ‘El Rey de Reyes’, Campeón Mundial invicto del peso gallo, por supuesto, de origen mexicano.


Siguiendo la misma línea del boxeo, en 1989 vio la luz una obra que aún hoy sigue publicándose en el país nipón, la cual es Hajime no Ippo. Este manga, que actualmente cuenta con 112 tomos, narra la historia de Ippo Makunouchi, hijo de un pescador, quien, un día al volver a casa, es golpeado por varios chicos debido a su olor a lombrices. A escena entra Mamoru Takamura, famoso boxeador que lo salva de los agresores y lo lleva al gimnasio para iniciarse en el boxeo.

En esta historia hay un personaje llamado Ricardo “El Diablo” Martínez, reconocido boxeador mexicano, campeón de peso pluma y principal antagonista de la serie, quien para Ippo representa un duro contrincante, ya que él venció a Eiji Date, el ex campeón japonés a quien admiraba. Sin embargo hasta hoy no ha habido una pelea oficial entre Ippo y Martínez, lo que indica que la gran pelea final del protagonista podría ser contra el mexicano.



Según el autor Johji Morikawa, Ricardo Martínez está basado en el boxeador mexicano Ricardo “El Finito” López, quien ganó su primer título mundial en Japón. Cabe destacar que El Finito ganó 51 de sus 52 peleas, teniendo tan solo un empate.


Hasta el momento hemos visto cómo es que en mangas deportivos los personajes mexicanos son presentados como adversarios de alto calibre, que hacen pasar momentos difíciles a los protagonistas. Y esta visión del mexicano de altura promedio, moreno, macho y peleador se ha extendido a la mayoría de las historias en las que aparece.

En el manga de género escolar School Rumble (2002), creado por Jin Kobayashi, existe una peculiar estudiante de intercambio llamada Lala González que, como buena mexicana, sabe de lucha libre, aunque la participación de este personaje en la historia no tiene tanto peso.


Por otro lado, Shaman King es un manga cuyo argumento gira alrededor del mundo chamán. Su protagonista, Yoh Asakura, tiene la misión de encontrar un “espíritu acompañante” y pelear en el Torneo de Chamanes, efectuado cada 500 años y que esta vez se llevaría a cabo en Tokio.

En esta historia nos podemos topar con Peyote Díaz, un chamán enemigo que tiene la firme convicción de que para pelear se debe tener una buena razón o morir como perdedor. La vestimenta de este personaje se conforma de un zarape, botas y guitarra de mariachi, además de un sombrero mexicano.


Como curiosidad, Peyote es el nombre que se le da a un cactus que produce una droga alucinógena, la cual es muy socorrida para rituales chamánicos y ceremonias indígenas.

Bien, en nuestra próxima entrega seguiremos hablándoles de las series manga en que aparecen personajes mexicanos o algo representativo de nuestro país, que aún quedan muchas obras qué abordar. ^_^ Cuéntennos en qué mangas han visto alguna referencia a México y qué opinan de la manera en que "nos plasman" los mangakas japoneses. ¡Hasta la próxima!

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